Mi forma de acompañarte

Cada persona vive su historia de una manera diferente

Por eso, no creo que exista una única forma de acompañar a todo el mundo.

Cuando decides iniciar un proceso conmigo, nunca sigo un protocolo igual para todas las personas ni aplico las mismas herramientas en cada sesión.

Primero necesito conocerte.

Necesito comprender qué estás viviendo.

Qué es lo que hoy te preocupa.

Cómo has llegado hasta este momento.

Y qué sientes que necesitas transformar en tu vida.

Solo cuando comprendo tu historia puedo valorar cuál es la mejor manera de acompañarte.

Porque cada persona necesita algo diferente.

Y cada proceso merece ser respetado.

Mi trabajo no consiste únicamente en aliviar el síntoma.

Muchas personas llegan porque hay algo que ya no pueden seguir sosteniendo.

A veces es ansiedad,   a veces son conflictos en la pareja, con los hijos o con la familia.

En otras ocasiones es una sensación de vacío, de bloqueo o de desconexión consigo mismas.

Y, muchas veces, todo eso también termina manifestándose en el cuerpo.

Por supuesto que aliviar ese síntoma es importante.

Pero cuando trabajamos únicamente sobre el síntoma, el alivio suele ser temporal.

Por eso mi intención no es centrarme únicamente en el síntoma.

Mi intención es comprender qué está generando esa situación en tu vida y acompañarte a transformar aquello que se encuentra en la raíz.

Cuando comprendemos el origen y lo abordamos desde la raíz, el cambio puede ser mucho más profundo.

Las herramientas forman parte del proceso.

A lo largo de varios años me he formado en diferentes disciplinas terapéuticas.

Algunas me aportaron mucho en su momento.

Sin embargo, con el paso del tiempo decidí quedarme únicamente con aquellas que, desde mi experiencia, he comprobado que generan transformaciones mucho más profundas.

Hoy trabajo principalmente con las Nuevas Constelaciones Familiares, LNT (La Nueva Terapia), Sanación Akáshica, Registros Akáshicos, Radiestesia Terapéutica y Péndulo Hebreo.

En muchas ocasiones combino distintas herramientas, porque cada una me permite abordar aspectos diferentes de tu proceso.

La elección dependerá siempre de lo que tú necesites en ese momento.

No de un protocolo.

No de una técnica concreta.

Sino de ti.

¿Qué puedes esperar de este proceso?

Mi objetivo es acompañarte para que, paso a paso, recuperes recursos tus internos que pudieron quedar escondidos tras las experiencias dolorosas que has vivido.

A medida que avanzas en tu proceso, empiezas a comprender por qué repetías  una y otra vez las mismas experiencias con distintos personajes.

Paso a paso, comienzas a liberar las heridas de tu infancia, los traumas que siguen condicionando tu presente y aquellas cargas que, muchas veces, has heredado de tu sistema familiar sin ser consciente de ello.

Ese proceso te permite dejar de reaccionar desde el dolor para empezar a elegir desde un lugar mucho más consciente.

  • Comienzas a relacionarte contigo misma desde un lugar diferente.

  • Aprendes a poner límites sin sentirte culpable.

  • Dejas de sostener relaciones que te hacen daño y empiezas a abrir espacio para relaciones que te nutran en las que te sientas respetada, tranquila y valorada.

  • Recuperas la confianza para tomar decisiones importantes.

Muchas personas también experimentan cambios en la relación con sus hijos, con su pareja, con su familia y con su entorno.

Pero, sobre todo, ocurre algo muy importante.

Comienzas a dejar de vivir desde el lugar de la víctima para comenzar a ocupar el lugar adulto, que te llevará a un estado más consciente, más libre y más responsable de tu propia vida.

Cada proceso es único.

Y cada persona necesita un ritmo diferente para recorrer ese camino.

¿Por qué trabajo de esta manera?

Como fisioterapeuta empecé a darme cuenta de algo que llamó profundamente mi atención.

Muchas personas mejoraban durante un tiempo.

Pero, meses después, volvían a consulta con las mismas contracturas, los mismos dolores y la misma sintomatología.

Aquello me hizo preguntarme si realmente estaba trabajando sobre el origen del problema o solamente sobre la parte que podía verse.

Al mismo tiempo, yo también convivía con distintos dolores físicos.

Y fue precisamente esa experiencia profesional, unida a mi propio proceso personal, la que cambió por completo mi forma de entender la salud.

Comprendí que, el cuerpo nos está mostrando que existe una herida mucho más profunda que necesita ser mirada.

Por eso decidí dejar mi profesión como fisioterapeuta y dedicarme por completo al estudio y al acompañamiento terapéutico desde una mirada mucho más amplia.

Hoy acompaño a las personas trabajando aquello que no podemos ver y que, sin embargo, influye profundamente en cómo vivimos, sentimos y nos relacionamos con la vida.

Es ahí donde he encontrado el sentido de mi trabajo.

Y es también desde ahí desde donde hoy acompaño a cada persona que llega hasta mí.

¿Para quién no es este proceso?

Quiero ser muy honesta contigo.

Este acompañamiento no es para todo el mundo.

No es para ti si buscas una solución rápida o alguien que resuelva tu vida por ti.

Tampoco si esperas que una sola sesión cambie, por sí sola, aquello que llevas años sosteniendo.

Este proceso requiere implicación, compromiso y la disposición de mirarte con honestidad.

Habrá momentos fáciles y otros que removerán emociones, creencias o heridas que  llevaban mucho tiempo esperando ser escuchadas.

Yo caminaré a tu lado durante ese proceso.

Pero no puedo hacerlo por ti.

Si, en cambio, sientes que ha llegado el momento de comprender el origen de lo que estás viviendo, asumir un papel activo en tu transformación y empezar a construir una vida más coherente contigo, entonces será un placer acompañarte.

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